LA ERA TRUMP IMPONE UN PASO ATRÁS EN LA PROTECCIÓN DE LOS DATOS DE LOS USUARIOS DE INTERNET

LA ERA TRUMP IMPONE UN PASO ATRÁS EN LA PROTECCIÓN DE LOS DATOS DE LOS USUARIOS DE INTERNET

ROSARIO SERRA

El pasado 23 de marzo la mayoría republicana del Senado votó a favor de la derogación que la normativa que exigía a las compañías de comunicaciones pedir permiso a los usuarios antes de almacenar datos sobre sus hábitos en la red. Con ello Trump da un nuevo revés una de las regulaciones más protectoras que se habían aprobado en este ámbito hasta el momento, algo que sucedió durante la era Obama.

La normativa anterior, aprobada el 23 octubre de 2016 por la Federal Communications Commission, exigía a los proveedores de internet (como AT&T, Charter, Comcast o Verizon) solicitar permiso a los usuarios para procesar datos privados como las páginas visitadas, las aplicaciones utilizadas, localización o información financiera. Dicha normativa constituyó un paso importante en la protección de los usuarios de internet, pues hasta entonces las compañías de comunicaciones, por lo pronto, podían procesar y ceder dicha información, salvo que los usuarios solicitasen que dejasen de obrar así. Con ello la nueva regulación se acercaba unos pasos hacia el modelo europeo de protección de datos de los consumidores.

En todo caso, grandes compañías como Google, Facebook y otras grandes quedaban fuera de esa incipiente normativa porque la Federal Communications Commission no tiene jurisdicción sobre ellas. Éstas solo tienen que seguir las reglas generales de protección del consumidor establecidas por la Federal Trade Commission.

Los usuarios no somos conscientes de cuanta información damos cuando nos registramos en una página web y navegamos a través de ellas o cuando usamos diversos servicios digitales o aplicaciones. Qué duda cabe de que esa información sobre los usuarios y sus hábitos en red constituye una herramienta muy útil para mapear a los ciudadanos con diferentes objetivos. Uno de ellos es evidentemente comercial, el poder dirigir la publicidad a probables interesados sabiendo sus gustos, pero su utilidad puede servir a otros objetivos de control de la ciudadanía bajo los parámetros que en cada momento se fijen las compañías o el Gobierno. No podemos dejar de subrayar también este peligro.

AT&T criticó esa nueva normativa sobre proveedores de internet y, finalmente, los lobbies de las compañías de cable con el impulso de un Presidente como Trump y el apoyo de sus partido han conseguido derogar ese avance legislativo. No parece que corren buenos tiempos para los derechos individuales en Estados Unidos, y ésta es tan solo una pequeña muestra de ello.

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